Una vez me dijeron que cada uno es lo que quiere ser. Pero eso es muy relativo a veces, ¿no creéis? Porque en esta vida no todo es de color de rosa. He tardado en darme cuenta, pero al final, lo he conseguido. Más bien tarde que temprano. Pero he llegado. Y el fin justifica los medios. O eso se dijo en “El príncipe”. Total… En esta puta vida no hay nada constante, nada que no pueda cambiarse. Aunque unas cosas cuesten más que otras. No puedo cambiar el futuro del país, ni el de esta ciudad… Aún. Tan solo déjame tiempo. Y seré capaz de cualquier cosa. Porque tú me miras, ¿y qué es lo que ves? Una chica delgada, con el pelo liso y una sonrisa bonita. No soy una belleza que digamos pero mucho menos es que sea difícil mirarme. Una chica divertida y graciosa. Por la que alguien escribirá una novela un día de estos… Tan sólo soy un pedacito más de tu mundo. Pero un pedacito importante. Como un hidroxilo que puede catalizar una reacción y hacerla rápida y descontrolada. O como un protón que la lleve por otro camino hacia donde tú quieras llegar. No es que sea una modelo. Pero curvas no me faltan. Y aún no entiendo por qué no me haces caso. Por qué pasas de mí. Si resulta que incluso el mismo sol me ha invitado a cenar y lo he rechazado, para quedarme con la luna esperando a que lo hagas tú. Está visto que por mucho que estudie no entiendo el mundo de hoy en día… igual que tampoco te entiendo a ti.
De todas formas, me toca seguir para adelante. Levantar la cabeza, sacudirme la melena y no mirar hacia atrás. Olvidar el tiempo que he perdido en hacerte caso. Y volver a sonreír, con esa sonrisa que eclipsaría todas las estrellas con su luz. Que podría iluminar agujeros negros. Y buscar al sol un día de fiesta para que vuelva a fijarse en mí y me invite de nuevo a cenar… A ver si cuela.
http://www.youtube.com/watch?v=9JBluX3e2m4